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tusán
Notas alrededor de mi fijación tusán y otras fijaciones, desde Beijing.

Domingo, 31 de diciembre de 2006

Nueva dirección

Inevitable: año nuevo... enlace nuevo...



ME ENCUENTRAN AHORA EN:

http://www.foktou.com/eugenia/


Por: Eugenia Mont | Beijing 2006 | Comentarios (0) | Referencias (0)

Miércoles, 20 de diciembre de 2006

ES MI CUMPLEAÑOS

¿Otra vez?... sí, otra vez.



El año pasado, cuando llamé a Xavier C. para avisarle que haría una comida en mi casa por mi cumpleaños, muy sorprendido me dijo: ¿de nuevo es tu cumpleaños?
Claro, le respondí. Es una vez al año.

Si estuviera en Perú esta noche nuevamente habría hecho una cena en mi casa, con mis amigos, y mi papá se hubiera encargado de enviar la comida desde Trujillo, con su sazón insuperable que todos ahora me dicen que extrañan.

Pero como estoy en Beijing, celebraré casi durante 48 horas, porque ya desde ayer 19 me estaban saludando, calculando las 13 horas adelantadas que tenemos en Beijing con respecto a Lima… ¡misma fiesta patronal!!

Por: Eugenia Mont | Beijing 2006 | Comentarios (1) | Referencias (0)

Martes, 19 de diciembre de 2006

Llegué temprano

Parecía que me estaban regañando, pero me estaban saludando.

Llegué el domingo a Jinwuxing (otra vez) para preguntar por mi celular que se estropeó porque hace una semana le cayó encima cantidad de vino, y aunque logré revivirlo secándolo y poniéndolo sobre la estufa de calefacción parece que se quedó borracho y se sulfató y dejó de funcionar el viernes.

El tema es que lo llevé a Jinwuxing donde hay de todo, y encontré “un reparador”. Hoy regresé a preguntar por el bendito celular y el señor me recibió con un: “has venido temprano”.
Yo le dije a la amiga china con la que estaba: “quizás no ha terminado y debamos regresar”. Y ella me explicó que esa frase no es sino una manera de saludar, que a la vez implica ideas como: eres diligente, has madrugado.

Por: Eugenia Mont | Beijing 2006 | Comentarios (2) | Referencias (1)

Sábado, 16 de diciembre de 2006

JINWUXING (金五星)

En Beijing hay muchos lugares interesantísimos para comprar. JinWuXing es uno de mis preferidos.

¿Qué se puede comprar en Jinwuxing? Prácticamente de todo: muebles, cosas eléctricas, aparatos electrónicos, telas, jade y perlas, ropa, zapatos, carteras, artículos de ferretería, ropa de cama, menaje de cocina, artículos de decoración, de iluminación, sanitarios, artículos de oficina, regalos, tarjetas telefónicas, artículos deportivos, marquerías, peces y artículos para mascotas, artículos de belleza… ahora artículos de navidad… de todo.

He venido muchas veces a Jinwuxing, y siempre tengo la sensación de que no termino de mirar todas las cosas interesantes que se pueden comprar (oh, consumismo vil).

Lo mejor es que son montones de pequeños puestos en los que puedes regatear y regatear y conseguir cosas muy buenas o muy malas. Depende qué es lo que quieras pagar.
A este lugar vienen solo chinos y son contados los extranjeros que se ven circulando por aquí. En el momento en que los extranjeros vengan en cantidades el lugar se habrá echado a perder porque los precios subirán y no se podrá ver con igual tranquilidad muchas de las cosas que hoy se pueden observar allí sin ningún elemento extraño.

También disfruto mucho si llega el momento de almorzar cuando estoy en Jinwuxing. La primera vez que fui hasta la zona de comidas parecía que me habían metido en una película de “La mafia del dragón rojo”. Muchos pequeños puestos, todo abarrotado de gente, todos apurados, hablando y ordenando comida ruidosamente y comiendo ruidosamente también.
Supongo que muchos tendrían reparos en comer en un sitio así, pero a mí me parece de lo más auténticamente chino y popular que se puede encontrar.





Por: Eugenia Mont | Beijing 2006 | Comentarios (1) | Referencias (0)

Viernes, 15 de diciembre de 2006

ES DICIEMBRE, JO, JO, JO

Navidad, Navidad, llega, ¡¡¡llega ya!!!



Diciembre llegó el día en que me preguntaron: “¿qué vamos a hacer para Navidad?”. No fue una vez. Fueron tres veces en una semana, cuando aún era noviembre.

Aquí la navidad se presenta como una pinturita que ha caído en algunas partes de la ciudad y en otras no. En las zonas donde hay extranjeros hay muchos adornos y decoraciones, y en las zonas donde solo hay chinos no pasa nada.

Olga, mi roommate, esta reclamando un poco de nieve, pero al parecer no tendremos blanca navidad. Lo que es yo, es la primera vez que no estoy expuesta a “Los Toribianitos” ¿creen ustedes que los extraño o no?

Los estudiantes extranjeros que tenemos la tradición navideña andan preguntándose cómo celebrar mejor esta fiesta. Las ideas, las preguntas y las propuestas están cargadas de un poco de desconcierto y añoranza. Detrás de todas esas conversaciones la real cuestión es: ¿Qué se hace cuando uno pasa la Navidad fuera de casa?

¿Sugerencias?


Por: Eugenia Mont | Beijing 2006 | Comentarios (0) | Referencias (0)

Jueves, 07 de diciembre de 2006

Juguetito nuevo

Me compré un diccionario electrónico y mi vida ha cambiado.

Por este lado de la ciudad el que menos tiene un diccionario o traductor electrónico porque así no solo se puede traducir el chino a otros idiomas y de esta manera estar más globalizado, sino porque se puede consultar el pinyin si hay alguna duda cuando se está escribiendo en la computadora. A mí estos aparatitos me vienen a pelo. Primero, porque soy demasiado perezosa para buscar palabras en un diccionario, y más aún para cargarlo de un lado para otro. En cambio, para presionar botoncitos no tienen que convencerme…

Hay muchísimas marcas de estos diccionarios o traductores electrónicos, en miles de modelos y precios. Algunos solo traducen palabras, otros frases completas. Algunos tienen pantallas en blanco y negro, otros a color. Algunos incluso “pronuncian las palabras”, traen enciclopedias, traen pruebas de conocimiento del idioma, etc. Algunos traducen solo a un idioma, otros pueden traducir a varios idiomas (por cada idioma adicional se paga alrededor de 7 dólares más). Además de eso traen opción de agenda, directorio telefónico, alarma, juegos, etc., etc.
Como siempre en estos casos es importante escoger el modelo y marca que más se adecua a nuestras necesidades… y presupuesto.

La mía puede traducir palabras y frases y también tiene la opción de pronunciación. Además, como en casi todos los modelos, es posible introducir los caracteres chinos usando el pinyin o dibujando el carácter con un lapicero óptico.
Y ahora soy adicta. Voy a todos lados con este aparatito, resolviendo todas las dudas que me surgen.

Como mencioné en una anotación anterior el chino mandarín tiene más de 400 sílabas, que según el tono al pronunciarlas (que son 4, más las sílabas átonas) cambian de significado, y al combinarse para formar palabras compuestas también cambian de significado ¡e incluso algunas cambian de pronunciación! (¡recontraplop!). Esto es lo que hace tan difícil este lenguaje, y a la vez tan interesante, dependiendo del lado de la moneda del que se mire, porque finalmente la vista y el oído poco a poco se acostumbran y adecuan a los trazos de los caracteres y a los sonidos y tonos, pero lo que menciono del cambio de pronunciación y significado originan una gama, según leí, de 80 mil combinaciones (algunas formadas por un carácter, otras por varios caracteres).
Por si fuera poco, y dado que los caracteres se combinan generando nuevos significados, cada carácter por sí mismo suele tener varios significados. Algunos, leí también, llegan a tener ¡50 significados!

Para poder leer un periódico o revista, según los explicaba ayer la profesora, es necesario conocer alrededor de 2000 caracteres, por eso, continuaba, hay que aprender más o menos 10 caracteres diarios. Supongo que en estos cálculos estaban contemplando todos esos que luego uno también se olvida. No entendí si este comentario fue para animarnos o para hacernos sentir más lejos de lograrlo, ja, ja.

Por: Eugenia Mont | Han Yu (汉语) | Comentarios (5) | Referencias (0)

Miércoles, 06 de diciembre de 2006

Marcelo está enojado

Busca y busca pero no encuentra.



Por supuesto, no todos los que venimos hasta China para estudiar o trabajar somos solteros. Algunos, demostrando mayor valentía, vienen con todo y familia. Es el caso de Marcelo Scarpati, un brasilero compañero mío de clases, quien espera que su familia pueda llegar a Beijing antes de navidad. Viene su esposa y sus dos hijos, una niña de 9 años y un niño de 4.

Marcelo se ha pasado estos tres meses haciendo averiguaciones para conseguir colegio para sus hijos, y también casa, pero el tema álgido es el colegio para los niños.

Podría pensarse que en pleno siglo 21, en una ciudad con 18 millones de habitantes, pues basta con buscar en la guía telefónica, preguntar sobre las vacantes y los requisitos, matricular y voilá… ¡todos listos para ir a clases! ¡¡¡Pero no!!! La cosa ha resultado para Marcelo mucho, mucho más difícil que eso.

Colegios para niños extranjeros hay muchos, desde luego, y si se quiere pagar los 50,000 kuai anuales (unos 6,400 dólares) que en promedio cobran, todo será tan sencillo como lo dicho en el párrafo anterior. Pero Marcelo quiere un colegio chino, para que sus hijos aprendan el chino mandarín (sabiduría paterna), y así la cosa se complica.

Primero, porque los chinos no dan información por teléfono (en el hipotético caso que uno pueda comunicarse telefónicamente), segundo porque solo hablan chino, tercero porque muchas veces no se han planteado ni considerado la posibilidad de tener alumnos extranjeros. Entonces ante el requerimiento, simplemente se quedan mirándolo a uno con “cara de Messenger”.

Todos los que conocemos a Marcelo llevamos tres meses atentos al tema: que si Marcelo encontró un colegio cerca de la universidad, que si logró llegar hasta el colegio, que si lo recibieron y lo dejaron entrar. Muchas veces ha pasado que al verlo extranjero ni siquiera lo han dejado entrar al colegio, y la barrera del idioma es, justamente, una insuperable barrera. Luego de los primeros chascos Marcelo aprendió que debía ir acompañado, mejor si el acompañante hablaba chino, y mejor si el acompañante es chino.

Incluso, muchos le hemos dado consejos, le hemos conseguido contactos, le hemos acompañado y le demos dado ánimos.

“Que poco solidarios son los chinos”, fue su comentario amargo tras dos meses de búsqueda y frustraciones, y punto seguido, en sazonado portuñol nos contó cómo le habían recibido, o mejor dicho, cómo no le habían recibido, en otro colegio más. Podría ser que los chinos sean poco solidarios, pero igual siempre aquí los extranjeros nos preguntamos qué estaremos haciendo mal, qué cosa del sistema no estaremos aplicando correctamente por lo cual no funciona para nosotros… algo así como cuando se escriben las direcciones…

Los días siguen pasando y todos seguimos capítulo a capítulo la búsqueda de Marcelo. Esto es casi ya una cruzada… y ya nos veo, el primer día de clases, todos acompañando a Marcelo a dejar a los niños al colegio.

Por: Eugenia Mont | Beijing 2006 | Comentarios (0) | Referencias (0)

Martes, 05 de diciembre de 2006

¿Es una queja?

Esta primera anotación sobre "Medios" (tema que me apasiona) es solo para preguntarme una vez más cómo serán los medios en el futuro...

He trabajado durante 11 años en "el Decano" de la prensa peruana, el diario El Comercio, y una pregunta constante ha sido siempre cuán divorciados estamos los periodistas de los intereses de la audiencia (el deber ser del quehacer periodístico).

Por eso esta cita de Josep Micó me llamó la atención:

Si una profesión debe ejercer sistemáticamente la autocrítica es la nuestra. Las nuevas formas de elaboración de supuestas noticias en la red evidencian el divorcio entre los intereses de los periodistas y las necesidades reales de la sociedad. Los profesionales deberían (o deberíamos) tomar nota de esa queja.

Por: Eugenia Mont | Medios | Comentarios (0) | Referencias (0)

Lunes, 04 de diciembre de 2006

Gio me encontró

Me dijo: “estoy mirando el campus de tu universidad en Beijing”.



Hoy recibí una visita virtual, podría decirse. Estaba como siempre a esa hora, en mi habitación, tranquilamente sentada con la notebook delante, y ¡zas!, de pronto Giovanni me dice al MSN: “estoy mirando el campus de tu universidad”.

Le expliqué entonces dónde estaba el edificio de los alumnos extranjeros, en el cual yo vivo, e hicimos a continuación un paseo virtual en el que le enseñé las instalaciones y edificios de Renda. Felizmente no hacía mucho frío ni mucho viento a pesar de que theweatherchannel indicaba menos 1 grado centígrado y vientos de 5 mph.

Le mostré la biblioteca, la pista atlética, el gimnasio, los edificios de clases, el edificio de estudiantes extranjeros, el comedor al que suelo ir, donde está el banco, la oficina de correo, los supermercados y tiendas…

Gio ha prometido visitarme nuevamente.

Por: Eugenia Mont | Beijing 2006 | Comentarios (0) | Referencias (0)

Domingo, 03 de diciembre de 2006

Fiesta de "a de veras"

La comunidad latina residente en Beijing organizó su décimo baila anual de caridad.

Eran como 800 personas en el Ball Room del hotel Kempinski, conversando, fumando, bebiendo, comiendo, bailando, saludándose. Todos muy engalanados, todos de todos los colores. Todos en el 10 Baile latino de caridad que cada año organiza el Grila (Comunidad de Residentes Ibero Latinoamericanos en Beijing).

Vi a un texano, con la ropa, los bigotes y el sombrero; a un escocés con todo el atuendo, sólo le faltaba la gaita; a unas chicas chinas vestidas como La Reina de Shanghai; algunos iban de yuppies, otros de frag… en fin, todos los estilos reunidos en ese lugar para el baile latino.

Ha sido la primera vez que he ido a uno de estos bailes de caridad, y no es que ahora se me haya despertado el espíritu caritativo, pero mi amiga Ana Lucía me explicó que este era una auténtica fiesta latina… y aquí no hay muchas. Y allí estaban todos, los latinos y lo no latinos, disfrutando de la música, auténticamente latina.

Mi amigo Andrea, un suizo “de la parte latina” que estaba como pez en el agua repartiendo tarjetas y saludando a los suizos con los que se encontraba, me dijo: me encantan este tipo de reuniones, tan divertidas, tan animadas. Fernando, un joven chino casado con una peruana nos comentó resignadamente al inicio: no me gustan estas reuniones, a los chinos nos gusta algo más tranquilo, pero a mi esposa le encantan. Gustavo, un amigo peruano a quien no le interesa mucho el baile no pensó ni en ir. Como dice el dicho: Sobre gustos y colores no han escrito los autores.

Yo la pasé bien. Tomé auténtico pisco sour, disfruté de la comida, del baile, y me tomé unas divertidas fotos con los locos de Andrea y Roberto.


Por: Eugenia Mont | Beijing 2006 | Comentarios (4) | Referencias (0)